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El éxito del coche eléctrico en Noruega

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¿Por qué tiene tanto éxito en coche eléctrico en Noruega? Noruega es el país con mayor PIB per cápita del mundo y uno de los países con mayor estándar de calidad a nivel mundial. Considerada la región con el mayor fondo de inversión del planeta, un elevado nivel en sanidad y educación públicas, y uno de los países más democráticos del planeta.

Su gran capacidad para aprovechar un recurso tan demandado como es el petróleo, ha supuesto un antes y un después en el país escandinavo, convirtiéndose hoy en día en un ejemplo de bienestar para todo el continente europeo.


Además de todo esto, Noruega es el país europeo con mayor número de coches eléctricos (aproximadamente 85.000 coches vendidos en 2018). Tal es el boom que ha causado esta modalidad de automóvil, que en tan solo 8 años, han pasado de utilizar un 80% de coches diésel a un 60% de coches híbridos o eléctricos.

Pero, ¿cuál es el origen de tanta popularidad?

En los países nórdicos tener un coche está considerado un lujo (en muchos otros países como en España está visto como un material de primera necesidad). Esto se debe a que allí los coches son un bien muy caro en comparación al resto de países de Europa.

El punto de inflexión con respecto a los coches de combustión en Noruega llega en los años 90, con la implantación de una nueva ley que regula los impuestos de los vehículos según su nivel de contaminación. En este sentido, se dictaminó que a partir de ese momento grabarían más impuestos los coches que desprendiesen más gases de efecto invernadero a la atmósfera.


A raíz de inflar los impuestos de los coches por la contaminación que causaban, Noruega decidió apostar por el coche eléctrico. Retiró los impuestos a los ciudadanos que optasen por utilizar estos vehículos, ya que no desprendían ningún tipo de emisión contaminante. De esta forma, el mismo modelo de coche en versión eléctrica es actualmente más barato que su vehículo equivalente de gasolina. Así mismo, el coste de mantenimiento y energía son mucho más bajos.
Por lo tanto, podríamos decir que el culpable del auge de los eléctricos en Noruega es el propio Gobierno, que no ha tratado de introducirlos en el mercado a través de incentivos o subvenciones, sino que ha optado por la exención de impuestos por emisiones y la del 25% IVA, que sí deben pagar los vehículos con motor de combustión.

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